Después de ver la película, he considerado casi una obligación moral hablar de ella. Lo primero, y en mi humilde opinión, es un peliculón. Es cierto que la trama trata sobre la historia de dos pilotos de Fórmula 1, pero es una película que se puede disfrutar también sin tener ni idea de este deporte.
Eso sí, aquellos que cada vez que escuchamos el sonido del motor se nos pone la carne de gallina, van a disfrutar a otro nivel. Porque seguramente muchos hayan oído hablar de la F1 en los 70, cómo los pilotos de esa época se jugaban la vida en cada carrera, y más concretamente de la historia de Niki Lauda y James Hunt. Pero no es lo mismo haberlo oído que verlo. Y más aún teniendo en cuenta las soberbias actuaciones de Daniel Brühl como Lauda y Chris Hemsworth en la piel de Hunt, que, aunque son actores sobradamente conocidos, te crees desde el principio el papel que están haciendo. Y te conectan a ellos, de forma que sientes tuya la historia, que es como la F1, que te puede hacer reír, llorar, sufrir... en una sola carrera.
No sólo las actuaciones son increíbles. Ron Howard, el director, sin duda sabía lo que hacía con los planos, los sonidos...
Pero no quiero contar la película. Merece la pena que vayas al cine a ver si tengo algo de razón :)

